La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), también conocida como enfermedad de Lou Gehrig, es una de las enfermedades neurodegenerativas más devastadoras. Afecta a las neuronas motoras, las células encargadas de enviar señales a nuestros músculos. Con el tiempo, estas neuronas dejan de funcionar, y los músculos se debilitan hasta perder la capacidad de moverse, hablar, tragar o respirar. La esperanza de vida tras el diagnóstico suele ser de apenas dos a cinco años, y los tratamientos disponibles actualmente solo logran ralentizar de manera limitada la progresión de la enfermedad. Por eso, cualquier avance terapéutico genera gran expectación.
En este contexto surge un enfoque innovador que apunta a un mecanismo poco explorado hasta ahora: los canales de potasio de las neuronas. Estos canales son como pequeñas puertas en la membrana de las células que regulan el flujo de iones, partículas cargadas eléctricamente que permiten a las neuronas enviar y recibir impulsos. Entre ellos, los canales KCNQ2/3 cumplen una función clave: después de que una neurona dispara un impulso, permiten que el potasio salga de la célula, ayudándola a volver a un estado de reposo y evitando su hiperactivación. En la ELA, muchas neuronas motoras están hiperactivas, disparando impulsos con demasiada frecuencia, lo que acelera su desgaste y contribuye a su muerte. Regular esta actividad eléctrica se convierte, entonces, en una estrategia prometedora para proteger las neuronas.
CB03 154, un fármaco experimental desarrollado por la empresa Shanghai Zhimeng Biopharma, actúa precisamente sobre estos canales KCNQ2/3. Funciona como un activador, es decir, ayuda a que los canales se abran más fácilmente, permitiendo que las neuronas “descansen” después de cada impulso. En estudios preclínicos con animales, este fármaco logró reducir la hiperactividad de las neuronas motoras, retrasar la aparición de los síntomas y mejorar la fuerza muscular. Además, su perfil de seguridad y selectividad es más favorable que el de un fármaco similar anterior, Retigabina, que fue retirado del mercado por efectos adversos.
En 2025, CB03 154 alcanzó un hito importante: la agencia reguladora de China aprobó el inicio de un ensayo clínico de fase 2/3 en pacientes con ELA. Poco después, también se autorizó un ensayo fase 2 para epilepsia refractaria, otra enfermedad asociada a la hiperactividad neuronal. Además, la FDA de Estados Unidos le otorgó la designación de medicamento huérfano, reconociendo la urgencia de encontrar terapias innovadoras para la ELA.
Este desarrollo es significativo por varias razones. En primer lugar, representa un enfoque terapéutico innovador que actúa sobre un mecanismo específico, en lugar de limitarse a tratar los síntomas. En segundo lugar, pone de relieve el potencial de los canales iónicos menos estudiados como dianas farmacológicas, no solo para la ELA sino también para otras enfermedades neurológicas. Además, CB03 154 tiene un potencial de aplicación múltiple y podría beneficiar a pacientes con epilepsia u otras condiciones relacionadas con la excitabilidad neuronal. Finalmente, el fármaco busca superar las limitaciones de su predecesor, ofreciendo eficacia sin los efectos adversos graves que provocaron la retirada de Retigabina.
Sin embargo, todavía hay desafíos importantes. Los resultados en humanos aún no se conocen, y la ELA es una enfermedad heterogénea: progresa de manera diferente en cada paciente, lo que significa que un tratamiento puede no ser igualmente efectivo para todos. Además, alterar la actividad eléctrica de las neuronas puede tener efectos secundarios, como somnolencia o alteraciones cognitivas, y pasar de los ensayos clínicos a la disponibilidad general lleva años.
No obstante, CB03-154 representa una luz de esperanza para pacientes con ELA. También es un ejemplo de cómo la investigación básica puede traducirse en aplicaciones clínicas concretas: lo que antes parecía un detalle invisible a nivel celular, ahora podría convertirse en un aliado para proteger las neuronas y mejorar la calidad de vida de quienes padecen la enfermedad.
Si los ensayos clínicos confirman su eficacia y seguridad, este fármaco podría cambiar significativamente el panorama de la ELA, abrir la puerta a terapias basadas en canales iónicos para otras enfermedades y demostrar que incluso los mecanismos más discretos en nuestras células pueden tener un impacto enorme en la medicina. CB03 154 es un recordatorio de que la investigación constante, combinando ciencia básica e innovación farmacológica, puede generar esperanza tangible, ofreciendo nuevos caminos cuando antes parecía no haber solución.

Referencias
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