¿Sabías que las fibras que parecen hilos de telaraña podrían ayudar a controlar la inflamación y favorecer la regeneración celular? En los últimos años, la ciencia de los biomateriales ha dado un salto enorme al combinar nanotecnología con compuestos naturales. Uno de los ejemplos más prometedores son las nanofibras electrohiladas cargadas con cannabidiol (CBD).En los últimos años, la ciencia ha aprendido a fabricar materiales tan finos que un solo hilo puede ser más delgado que un cabello humano. Estas estructuras, llamadas nanofibras electrohiladas, se crean al aplicar una corriente eléctrica sobre una solución polimérica, generando filamentos microscópicos capaces de albergar y liberar medicamentos de forma controlada. Imagina un apósito o implante que, además de proteger, libera sustancias terapéuticas de manera precisa y prolongada. Ese es el poder del electrohilado: combinar ingeniería, química y biología para desarrollar terapias más inteligentes.
Uno de los polímeros más usados en este tipo de materiales es la policaprolactona (PCL). Gracias a su capacidad para mantener estables compuestos lipofílicos, como vitaminas o aceites, permite que las moléculas se liberen gradualmente durante días o semanas. Entre esas moléculas destaca el cannabidiol (CBD), un compuesto no psicoactivo del cannabis con potencial para modular la respuesta inmune. Aunque su biodisponibilidad natural es baja, las nanofibras podrían protegerlo de la degradación y permitir una liberación localizada y sostenida, abriendo nuevas posibilidades en medicina regenerativa y terapias antiinflamatorias.
Estudios recientes, muestran que el CBD puede reducir moléculas proinflamatorias como IL-17 o IFN-? y equilibrar la actividad entre distintos tipos de linfocitos (Th1 y Th2). Por otro lado, el material mismo de las fibras puede influir en el comportamiento de macrófagos y neutrófilos, las células que dirigen la inflamación y la reparación de tejidos. Estos hallazgos revelan un nuevo horizonte: biomateriales que no solo liberan fármacos, sino que también “dialogan” con nuestro sistema inmune.
A pesar de los avances, aún no se ha realizado un estudio que evalúe simultáneamente la liberación del CBD y su impacto en marcadores inmunológicos como IL-6, TNF-a o IL-10.
El desarrollo de nanofibras electrohiladas con cannabidiol representa una nueva generación de biomateriales capaces de favorecer un equilibrio entre tecnología y naturaleza. Más que combatir la enfermedad, esta tecnología propone un diálogo con el sistema inmune, promoviendo ambientes celulares reparadores y antioxidantes. Un futuro donde la salud no sea una guerra, sino una conversación guiada por la ciencia.

Figura 1. Propuesta de como el Cannabidiol puede modular la respuesta inmune
Referencias
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